Mérida entre piedras que hablan
Camina hasta el puente romano y siente cómo los pasos se vuelven remotos sobre sillares que han visto inviernos y veranos sin contar. Mira el teatro desde fuera, imagina el murmullo de un público antiguo y deja que el Guadiana refleje tus pensamientos. En una vuelta corta, el tiempo se estira, y la historia se hace íntima, tan cercana como la brisa que mueve tu camisa.